¿Es buen terreno? ¿No se va a hundir?


El actual aeropuerto y el NAIM están separados únicamente por 5 kilómetros, lo que significa que hablamos de prácticamente el mismo tipo de terreno.

Desde los años 50 y 60, los ingenieros mexicanos han sido capaces de realizar obras como la Torre Latinoamericana y el Metro, que en su época se creían imposibles de construir en el suelo de la ciudad: también decían que se iban a hundir.

De hecho, algunos especialistas que participaron en la construcción del Metro hoy forman parte del equipo que construye el nuevo aeropuerto. Más de 50 especialistas en suelos del Instituto de Ingeniería de la UNAM participan en el NAIM. Y también hay especialistas de otros países, que han construido aeropuertos en desiertos y sobre islas artificiales en el mar.

Con conocimiento y tecnología avanzada, la obra tiene ya una cimentación especial que ha transformado el terreno de Texcoco en tierra firme, perfectamente capaz de soportar y dar estabilidad a una obra de esta magnitud.